domingo, 15 de julio de 2012

De la sombra a la luz, gracias a Mercurio

Con la presente retrogradación de Mercurio han surgido algunas preguntas de mis alumnos en clase, lo cual me hizo desempolvar un escrito publicado en el periódico "Canal de Luz" en el año 2008, de mi autoría, que me parece interesante repetir en este blog. Aquí se los dejo, espero que les guste.


Mercurio es el regente de Géminis y Virgo. Se asocia con las características de elocuencia, negociación, velocidad, razonamiento, análisis, separación del todo en partes y reunificación de las partes en un todo útil.

Originalmente ágil, representado con casco y sandalias aladas, un tanto truculento y mentiroso, Mercurio evoluciona hacia una madurez racional, con capacidad de sanación, que aprendió de su relación con Apolo, de quien recibió el caduceo.

La combinación de estas características lo hace ser el fiel mensajero de los dioses, el encargado de resolver los asuntos que requieren prontitud y perspicacia, de lograr conciliaciones y soluciones diplomáticas.

Pero Mercurio va más allá. Tiene la capacidad de ir al inframundo, el reino de Plutón, para acompañar las almas de los muertos. Es el único de los dioses del Olimpo que puede bajar y regresar de allí vivo. Además, es alquímico: transforma en oro todo lo que toca.

Este viaje de ida y vuelta al inframundo no es más que el simbolismo de traer a la luz la oscuridad del subconsciente, es decir, trabajar nuestra sombra y tomar conciencia. Estos procesos, normalmente relacionados con el mundo emocional, con las casas 8 y 12, con los signos Escorpio y Piscis, pueden ser perfectamente ayudados y resueltos por Mercurio, tan aparentemente superficial o racional. Pero muchas veces nos olvidamos de la capacidad de aventurarse en la oscuridad que tiene este amigo.


De hecho, las retrogradaciones de Mercurio siguen una lógica que tiene que ver con este proceso, pues siguen a los elementos en el sentido contrario al Zodiaco: Agua, Aire, Tierra y Fuego. Es el juego de entrar en la sombra y las emociones intrincadas (Agua), organizar las ideas que surjan de allí (Aire), concretar hechos sanadores y productivos con esas ideas (Tierra) y llegar a la inspiración divina (Fuego), para volver a empezar.




Durante un año, Mercurio retrograda en los tres signos de Agua. Al año siguiente lo hace en una transición de signos Agua-Aire. Luego retrograda en los signos de Aire. Al año siguiente lo hace en Aire-Tierra. Un año más tarde sólo en signos de Tierra. Al siguiente lo hará en la transición Tierra-Fuego y, por último, sólo en signos de Fuego. Luego de 7 años, comienza de nuevo la retrogradación en signos de Agua. Significa que en esos 7 años, las retrogradaciones han ocurrido en los cuatro elementos (cada uno con sus tres dinamismos), es decir, hemos vivido este proceso en los 12 signos del Zodiaco y hemos tenido la oportunidad de llevar la sombra hacia la luz.


Cada 7 años se repite este ciclo, pero en forma de espiral, lo que significa que el punto de partida será diferente. Por eso, luego de 28 años las retrogradaciones comienzan en Aire, 28 años más tarde en Tierra y en otros 28 años en Fuego. Aproximadamente 112 años después del punto inicial, comienzan de nuevo las retrogradaciones en Agua, pero con un Hombre más evolucionado.

Es interesante ver cómo estos ciclos de 28 años se parecen al retorno de Saturno y de la Luna Progresada. Obviamente no es casualidad. Es el crecimiento personal, el aprendizaje por ciclos, de los cuales tenemos 3 si vivimos cerca de 84 años (justo el retorno de Urano). Son las oportunidades que nos da el Zodiaco para lograr la felicidad.

Las retrogradaciones de Mercurio en Agua, Aire,
Tierra y Fuego, forman un Mandala.

Los movimientos directos, los tránsitos día a día y durante los años, nos permiten vivir y resolver la cotidianidad. Son los movimientos retrógrados los que nos hacen evolucionar. Retrógradas son las Eras, así las retrogradaciones de Mercurio. Estamos acostumbrados a representar los movimientos del Zodiaco en sentido contrario a las agujas del reloj. Es la ilusión. Mirando el cielo, nos damos cuenta de la realidad: el Sol va del horizonte oriental al cenit y luego al horizonte occidental, en el sentido de las agujas del reloj, es decir, “retrógrado”.









A la fecha de publicación en este blog, estamos en plena retrogradación de Mercurio en Leo. El 2012 corresponde a uno de los años de transición. Estamos pasando de Fuego a Agua. La primera retrogradación del año fue Aries-Piscis y la última será en Sagitario-Escorpio.

Yo estoy aprovechando para concentrarme en la producción del Calendario Astrológico Electrónico 2013. ¿Y tú?

Ariadna Flores Vitelli.
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